Inbound Marketing o por qué las personas han de ser nuestra prioridad

Son muchos los factores que han favorecido la proliferación del Inbound Marketing como una de las filosofías más necesarias y recurrentes en las estrategias de toda empresa que opere en Internet. Aunque dichos factores pueden resumirse en uno solo, que es la consecuencia final del conjunto de ellos: la creciente desconfianza del consumidor en las marcas. La transición entre el antiguo modelo publicitario y el nuevo no ha sido tan repentina como pueda parecer. Ha hecho falta más de una década para que las empresas se dieran cuenta de que no bastaba con combinar los anuncios televisivos y las pancartas de calle con los banners digitales.

Después de que esta coyuntura se desarrollara durante unos cuantos años, casi a modo de torpe experimento, las marcas (y, en concreto, los profesionales del marketing y la comunicación que trabajan para ellas) descubrieron que había que ir un paso más allá. En definitiva, se dieron cuenta de que los consumidores estaban hartos tanto del antiguo modelo como del nuevo Frankenstein nacido a raíz de la consolidación de Internet. Había que volver a pensar en los clientes como personas y en cómo llegar a ellas utilizando las novedosas herramientas que la era digital ponía a disposición del negocio. Y así fue como nació el Inbound Marketing.

Qué es el Inbound Marketing

El Inbound Marketing es un conjunto de técnicas destinadas a conseguir que el consumidor se acerque a nuestra marca por su propia cuenta, utilizando para ello, sobre todo, los contenidos que le ofrecemos. En la primera etapa (de ‘atracción’) se recurre a herramientas como el posicionamiento SEO, con planes SEO o las estrategias en redes sociales, a través de las cuales los potenciales consumidores se topan (de manera ‘accidental’) con nosotros en diferentes medios o canales (como blogs, buscadores, etc.). Después de la primera toma de contacto, comienza un proceso de fidelización basado en nutrir a nuestros usuarios con contenidos cuyo valor va aumentando progresivamente. El propósito final ideal de toda estrategia de Inbound Marketing no solo es lograr el cierre de la venta, sino que nuestros leads se conviertan en prescriptores de nuestra marca.

Etapas del Inbound Marketing

Como toda estrategia de Marketing Digital, el Inbound Marketing cuenta con una serie de etapas bien delimitadas. Para que nuestra estrategia sea exitosa, debemos prestar mucha atención a todos los factores y a todas las capas que componen cada una de las fases. Aunque esta última frase parezca una obviedad, es preciso recalcarla y matizarla: al tratarse de una metodología en la que se trabaja con infinidad de variables, es necesario que se cierre de manera correcta cada etapa (midiendo los resultados en última instancia) antes de pasar a la siguiente. Veamos a continuación y de forma sintetizada cuáles son dichas fases:

Atracción. Como apuntábamos con anterioridad, el primer paso del Inbound Marketing es conseguir que el usuario sepa que existimos. El punto clave de esta etapa es que debe ser dicho usuario quien se acerque a nosotros, y no al contrario. Para ello, es imprescindible que le ofrezcamos el contenido adecuado en el momento preciso. Dicho de otro modo: debemos identificar cuáles son los hábitos de consumo, las necesidades y los deseos de nuestro cliente potencial para, de este modo, ofrecerle una solución en forma de contenido valioso.   

Conversión. Una vez hemos captado la atención del usuario (es decir, cuando haya visitado nuestra web o haya comenzado a seguirnos), nuestra misión será conseguir que cada vez pase más tiempo con nosotros. ¿Cómo? En efecto, a través de un contenido atractivo que le motive y satisfaga sus inquietudes.  

Cierre. Llegados a este punto, hemos de lograr consolidar el engagement de nuestro cliente con la marca y cerrar la venta. Para ello, recursos como la newsletter serán de gran utilidad.

Embelesamiento. Ok, hemos conseguido finalizar la venta, y ¿ahora qué? Pues ahora toca mantener a nuestro cliente contento, recordarle periódicamente que seguimos ahí para lo que necesite e ir profundizando en el proceso de personalización que iniciamos en las anteriores etapas. De este modo, con el corazón del usuario en nuestras manos, estaremos empujándole no solo a que vuelva a confiar en nosotros (a que repita la compra), sino a que se convierta en nuestro suscriptor.

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